A la edad de once años empieza a pintar al óleo en el colegio en horario extraescolar, presenta un pequeño lienzo a un concurso de pintura a nivel provincial y no le dan el primer premio porque "decide" el jurado que él no lo ha pintado... mal empezamos . Sigue pintando, pero decide estudiar arquitectura en vez de Bellas Artes, craso error ya que las matemáticas y física pueden con él y abandona la carrera después de 5 años de calvario numérico.
Sigue pintando, dibujando, esculpiendo... compaginándolo con trabajos multiples y variados para ganarse la vida, que abandona uno detrás de otro (o lo ponen en la calle en más de una ocasión, que todo hay que decirlo).
Viajero incansable y pintor callejero durante muchos años, realiza hasta 2.000 obras por esos mundos de Dios, que le han dado de comer...a veces (no exageremos). Ha vendido cerca de 1.700 obras que volaron a los cinco continentes. En su viaje por la India en 1.995 le vendió 10 lienzos al Maharaja de Udaipur, Arvind Singh Mewar (la dinastía de Reyes más antigua de la tierra).
Pero nunca le dio por entrar en el mundo de las galerías, la verdad es que siempre pintó porque su alma atormentada se lo exigía y se iba liberando poco a poco de... quién sabe que tipo de imágenes, monstruos o demonios kármicos varios que pululaban por los entresijos de su alma.
Ahora necesita dedicarse de lleno a crear ,pero, solo puede pintar a "salto de mata",en el poco tiempo libre que le deja su trabajo y esto le quita la tranquilidad, la paz y la armonia ... imposible realizar grandes obras, grandes formatos, composiciones donde el mundo real y la magia de los genios cohabitan, donde la vida y la muerte van de la mano, donde la existencia se funde con la divinidad y la locura con el ego. Donde no hay ni espacio ni tiempo, ni principio ni fin, ni luz ni oscuridad, donde no hay nada más que pasión por crear y sentirse uno mismo fundido con la energía del Gran Arquitecto del Universo... del cual se siente su más humilde Servidor.